Una introducción

Una introducción

La Dra. Carmen Murias MD MSc posee más de 15 años de experiencia inestimable en los campos de la Medicina estética y Oncologia integrativa.

Como miembro del Consejo Médico General, la Dra. Carmen proviene de una formación profesional especializada en investigación en oncología, que trabaja directamente con pacientes con cáncer de mama en varios centros de prestigio en toda España, Londres y los Estados Unidos.

La Dra. Carmen Murias MD MSc posee más de 15 años de experiencia inestimable en los campos de la Medicina estética y Oncologia integrativa.

Como miembro del Consejo Médico General, la Dra. Carmen proviene de una formación profesional especializada en investigación en oncología, que trabaja directamente con pacientes con cáncer de mama en varios centros de prestigio en toda España, Londres y los Estados Unidos.

Biografía

Soy la Dra. Carmen Murias, especialista en Oncología Médica especialista en cáncer de mama y a la atención integral de la mujer con cáncer.

Mi formación se ha desarrollado en algunos de los centros oncológicos de mayor prestigio internacional, entre ellos el MD Anderson Cancer Center (Houston, EE. UU.),  Sarah Cannon Research Institute (Londres, Reino Unido), Barts Hospital (Londres, Reino Unido) y Leaders in Oncology Care. Estas experiencias han marcado profundamente mi forma de entender la medicina y el cuidado del paciente.

A lo largo de mi trayectoria he participado como investigadora principal y subinvestigadora en numerosos ensayos clínicos, contribuyendo al desarrollo de nuevos tratamientos para el cáncer de mama y manteniendo un firme compromiso con una práctica clínica basada en la mejor evidencia científica.

Mi filosofía se basa en una oncología integrativa, entendiendo que el tratamiento del cáncer va mucho más allá del control de la enfermedad. Mi objetivo es ofrecer una atención altamente personalizada que combine los tratamientos oncológicos más innovadores con estrategias destinadas a preservar la calidad de vida durante todo el proceso. Para ello, incorporo medidas de soporte con respaldo científico, como el scalp cooling para reducir la alopecia asociada a la quimioterapia, la hiloterapia para disminuir el riesgo de neuropatía periférica inducida por la quimioterapia, así como recomendaciones individualizadas sobre ejercicio, nutrición y hábitos de vida saludables.

Creo firmemente que la excelencia en oncología no consiste únicamente en tratar el cáncer, sino también en cuidar a la persona que lo padece, acompañándola con cercanía, honestidad y rigor científico en cada etapa de su proceso.

Soy la Dra. Carmen Murias, especialista en Oncología Médica especialista en cáncer de mama y a la atención integral de la mujer con cáncer.

Mi formación se ha desarrollado en algunos de los centros oncológicos de mayor prestigio internacional, entre ellos el MD Anderson Cancer Center (Houston, EE. UU.),  Sarah Cannon Research Institute (Londres, Reino Unido), Barts Hospital (Londres, Reino Unido) y Leaders in Oncology Care. Estas experiencias han marcado profundamente mi forma de entender la medicina y el cuidado del paciente.

A lo largo de mi trayectoria he participado como investigadora principal y subinvestigadora en numerosos ensayos clínicos, contribuyendo al desarrollo de nuevos tratamientos para el cáncer de mama y manteniendo un firme compromiso con una práctica clínica basada en la mejor evidencia científica.

Mi filosofía se basa en una oncología integrativa, entendiendo que el tratamiento del cáncer va mucho más allá del control de la enfermedad. Mi objetivo es ofrecer una atención altamente personalizada que combine los tratamientos oncológicos más innovadores con estrategias destinadas a preservar la calidad de vida durante todo el proceso. Para ello, incorporo medidas de soporte con respaldo científico, como el scalp cooling para reducir la alopecia asociada a la quimioterapia, la hiloterapia para disminuir el riesgo de neuropatía periférica inducida por la quimioterapia, así como recomendaciones individualizadas sobre ejercicio, nutrición y hábitos de vida saludables.

Creo firmemente que la excelencia en oncología no consiste únicamente en tratar el cáncer, sino también en cuidar a la persona que lo padece, acompañándola con cercanía, honestidad y rigor científico en cada etapa de su proceso.

Filosofía

Filosofía

Mi filosofía como oncóloga parte de una idea muy sencilla: detrás de cada diagnóstico de cáncer de mama hay una mujer con una historia, una familia, unos proyectos y unos miedos. Por eso creo que mi trabajo va mucho más allá de tratar un tumor.

Acompaño a cada paciente desde el momento del diagnóstico con un objetivo muy claro: ofrecer el mejor tratamiento oncológico posible, basado en la evidencia científica más actual, sin perder nunca de vista a la persona que tengo delante.

No existen dos cánceres de mama iguales, pero tampoco existen dos mujeres iguales. Por eso considero que cada paciente merece un plan terapéutico completamente personalizado. Además de las características biológicas del tumor, tengo en cuenta aspectos como la edad, el estado hormonal, el deseo de maternidad, las enfermedades asociadas, el estilo de vida y las prioridades de cada mujer.

Para mí, un tratamiento integral del cáncer de mama significa mucho más que indicar una cirugía, una quimioterapia, una radioterapia, una hormonoterapia, una inmunoterapia o una terapia dirigida. Significa cuidar de la mujer en todas las etapas de la enfermedad: prevenir y tratar los efectos secundarios, preservar su calidad de vida, acompañarla en la toma de decisiones y ayudarla a recuperar su bienestar físico y emocional.

La oncología integrativa forma parte de esta manera de entender la medicina. Siempre basada en la evidencia científica y como complemento —nunca como sustitución— de los tratamientos oncológicos convencionales, me permite ofrecer un abordaje más completo y adaptado a las necesidades de cada paciente.

Dependiendo de cada caso, este acompañamiento puede incluir recomendaciones de nutrición, programas de ejercicio físico adaptados, manejo de la menopausia inducida por los tratamientos, prevención del linfedema, cuidado de la salud ósea y cardiovascular, estrategias para minimizar el impacto sobre la piel y el cabello, así como otras intervenciones con respaldo científico dirigidas a mejorar la calidad de vida durante y después del cáncer.

Hoy sabemos que cada vez más mujeres superan un cáncer de mama. Por eso, mi compromiso no es únicamente conseguir los mejores resultados oncológicos, sino también ayudar a que mis pacientes recuperen su bienestar, vuelvan a disfrutar de su vida y afronten el futuro con la mejor calidad de vida posible.

Creo profundamente en una medicina donde la excelencia científica y la cercanía humana caminan de la mano. Escuchar, explicar, acompañar y cuidar forman parte de mi forma de ejercer la oncología.

Porque, al final, mi filosofía es muy sencilla: tratar el cáncer con la mejor ciencia disponible, sin olvidar nunca a la mujer que hay detrás del diagnóstico.

En medicina estética comparto exactamente la misma filosofía.

Para mí, la medicina estética no consiste en cambiar un rostro, sino en cuidar la salud de la piel y acompañar el proceso natural del envejecimiento.

No busco que mis pacientes parezcan otra persona ni perseguir una perfección artificial. Mi objetivo es que envejezcan mejor, preservando su esencia y consiguiendo resultados tan naturales que nadie perciba el tratamiento, solo una imagen más descansada, saludable y luminosa.

Por eso apuesto por una medicina estética preventiva y regenerativa, centrada en mejorar la calidad de la piel, estimular sus propios mecanismos de reparación y tratar las causas del envejecimiento, no únicamente sus consecuencias.

Creo que la verdadera belleza nace del equilibrio entre ciencia, salud y naturalidad. Cada tratamiento debe respetar la anatomía, la expresión y la identidad de quien lo recibe, porque el mejor resultado siempre será aquel que haga que una persona se vea bien sin dejar de ser ella misma.

Mi filosofía se resume en una idea muy sencilla: no busco que mis pacientes parezcan más jóvenes; busco que envejezcan mejor.

Mi filosofía como oncóloga parte de una idea muy sencilla: detrás de cada diagnóstico de cáncer de mama hay una mujer con una historia, una familia, unos proyectos y unos miedos. Por eso creo que mi trabajo va mucho más allá de tratar un tumor.

Acompaño a cada paciente desde el momento del diagnóstico con un objetivo muy claro: ofrecer el mejor tratamiento oncológico posible, basado en la evidencia científica más actual, sin perder nunca de vista a la persona que tengo delante.

No existen dos cánceres de mama iguales, pero tampoco existen dos mujeres iguales. Por eso considero que cada paciente merece un plan terapéutico completamente personalizado. Además de las características biológicas del tumor, tengo en cuenta aspectos como la edad, el estado hormonal, el deseo de maternidad, las enfermedades asociadas, el estilo de vida y las prioridades de cada mujer.

Para mí, un tratamiento integral del cáncer de mama significa mucho más que indicar una cirugía, una quimioterapia, una radioterapia, una hormonoterapia, una inmunoterapia o una terapia dirigida. Significa cuidar de la mujer en todas las etapas de la enfermedad: prevenir y tratar los efectos secundarios, preservar su calidad de vida, acompañarla en la toma de decisiones y ayudarla a recuperar su bienestar físico y emocional.

La oncología integrativa forma parte de esta manera de entender la medicina. Siempre basada en la evidencia científica y como complemento —nunca como sustitución— de los tratamientos oncológicos convencionales, me permite ofrecer un abordaje más completo y adaptado a las necesidades de cada paciente.

Dependiendo de cada caso, este acompañamiento puede incluir recomendaciones de nutrición, programas de ejercicio físico adaptados, manejo de la menopausia inducida por los tratamientos, prevención del linfedema, cuidado de la salud ósea y cardiovascular, estrategias para minimizar el impacto sobre la piel y el cabello, así como otras intervenciones con respaldo científico dirigidas a mejorar la calidad de vida durante y después del cáncer.

Hoy sabemos que cada vez más mujeres superan un cáncer de mama. Por eso, mi compromiso no es únicamente conseguir los mejores resultados oncológicos, sino también ayudar a que mis pacientes recuperen su bienestar, vuelvan a disfrutar de su vida y afronten el futuro con la mejor calidad de vida posible.

Creo profundamente en una medicina donde la excelencia científica y la cercanía humana caminan de la mano. Escuchar, explicar, acompañar y cuidar forman parte de mi forma de ejercer la oncología.

Porque, al final, mi filosofía es muy sencilla: tratar el cáncer con la mejor ciencia disponible, sin olvidar nunca a la mujer que hay detrás del diagnóstico.

En medicina estética comparto exactamente la misma filosofía.

Para mí, la medicina estética no consiste en cambiar un rostro, sino en cuidar la salud de la piel y acompañar el proceso natural del envejecimiento.

No busco que mis pacientes parezcan otra persona ni perseguir una perfección artificial. Mi objetivo es que envejezcan mejor, preservando su esencia y consiguiendo resultados tan naturales que nadie perciba el tratamiento, solo una imagen más descansada, saludable y luminosa.

Por eso apuesto por una medicina estética preventiva y regenerativa, centrada en mejorar la calidad de la piel, estimular sus propios mecanismos de reparación y tratar las causas del envejecimiento, no únicamente sus consecuencias.

Creo que la verdadera belleza nace del equilibrio entre ciencia, salud y naturalidad. Cada tratamiento debe respetar la anatomía, la expresión y la identidad de quien lo recibe, porque el mejor resultado siempre será aquel que haga que una persona se vea bien sin dejar de ser ella misma.

Mi filosofía se resume en una idea muy sencilla: no busco que mis pacientes parezcan más jóvenes; busco que envejezcan mejor.